El sitio y el momento adecuado

right time and place

Cuando hablamos sobre la suerte, profesionalmente se concibe como el momento en el que se encuentran la preparación adecuada con el momento oportuno, de manera que los mitos como la potra o la flor en el trasero no son los modelos a seguir más recomendables, para cualquiera que desee tener la sensación de control de sus capacidades y el cuidado de su actitud hacia un destino aún por llegar.

Hasta aquí todo bien, sólo que existe en el camino una prueba más difícil casi, que el hecho de saber cuándo es la situación adecuada, para actuar, para intervenir en una conversación o para tomar esa decisión que se lleva tanto tiempo postergando, por pereza y/o miedo. Se trata de la costumbre cotidiana de estar siempre pensando en otra cosa que no sea lo que tenemos en ese momento ante nosotros. Por ejemplo, cuando estamos en una hamaca en la playa planificando qué vamos a hacer esa noche, o más lejano en el tiempo todavía, qué haremos en las vacaciones del año siguiente; o cuando estamos en la oficina pensando en las tareas que tenemos pendiente en casa, mientras que cuando nos metemos en la cama, nos da por pensar en las cosas que tenemos que hacer en el despacho.

Así, poco a poco se van entretejiendo los eternos hilos de la postergación y la evasión del presente, al sentir de alguna manera que no estamos ni en el sitio ni en el momento que ensoñamos. Muchas veces, movidos por un torpe sentimiento de culpa y auto-exigencia que no nos deja descansar, en el que nosotros mismos no nos damos derecho a disfrutar de las circunstancias. Parece que estamos perdiendo capacidades para saber parar y bajar el ritmo cuando es necesario, a la vez que nos cuesta un mundo centrar la atención en una sola cosa a la vez. De todo, antes de darnos por pensar que estamos justo donde hemos elegido encontrarnos en este preciso instante, por decisión propia o por una razón que bien merecía la pena dentro del resto de opciones posibles. Así, el que esté ahora mismo en el hospital, es porque sabe que es lo más indicado si desea mejorar su salud y calidad de vida lo antes posible; y el que está en el parque cuidando de su retoño, lo está porque decidió que no había nada que le llenase más la vida que tener descendencia.

En cualquiera de los casos, quitarse el peso de la inoportunidad es muy importante para sentir con más asiduidad esto de la felicidad. Porque si vamos entendiendo que el curso de la vida tiene sus propios tiempos, confiar en que estamos ahora mismo en el mejor lugar donde podemos y queremos estar, aliviará nuestra mente inquieta. Confiar que somos la mejor versión de nosotros mismos hasta el día de hoy, y que el día presente, nos marcará de forma natural el siguiente paso a seguir en este baile. Tan sólo tenemos que aprender a dejarnos llevar, con gracia y dignidad.

 

Rocío Torres. Publicado en La Opinión de Málaga, el 4 de marzo de 2017