REBELION EN LAS URNAS

Election concept in word cloud

«Cuidado cómo tratas a los demás cuando asciendes, porque así te tratarán cuando desciendas»

La indignación ha sido superior al mutismo provocado por la economía sumergida y la desidia, y se ha transformado en acción, o por qué no, rebeldía. Hablando en plata, hemos experimentado el fenómeno del «voto castigo».

Ahora tendremos que «cambiar el chip, negociar y pactar…». Un momento, ¿el talante de la negociación y el pacto tácito por respeto democrático a la población, no era un requisito sine quanum a la profesión política?. Bueno, lo era de alguna manera, la diferencia es que ahora se va a sentir y sudar para lograr el liderazgo, como en Fama.

Qué ejercicio tan sano salir del búnquer de moquetas y remangarse, tocar el fango de soslayo, para recordarnos que somos seres humanos con nuestros talentos y defectos. Defectos como la prepotencia o la codicia, tan tentadores en las posiciones de poder, como el anillo para Golum.

En esta campaña electoral se les han visto las orejas al lobo, y las urnas lo han corroborado. No sólo vale ser Caperucita, la mujer del César, o los intocables Marco Antonio y Cleopatra, si no parecerlo. Y ahí, amigos viene la principal flaqueza, ya que aunque a última hora se quiera mostrar el lado más dulce y humano, bailando, montando en bicicleta, comprando en el mercado de abastos, o revolcándose de inocencia con especies protegidas, hacía falta un verdadero baño de humildad, y la ciudadanía mosqueada se ha remangado para darle jabón, dándole el voto incluso al enemigo con tal de poner a cada uno en su sitio.

¿No les recuerdan estos pasajes a la reprimenda de la señora de color que recientemente hinchó de bofetadas a su hijo por revelarse contra el sistema norteamericano? La reprimenda de la ciudadanía por la ausencia de equidad y bienestar, ha dado su bofetada más sonora en las urnas de miles de colegios y hogares de jubilados, a lo largo de todo el país y al unísono.

Lástima que paguen justos por pecadores, porque ustedes lo saben: «haberlos haylos». Los políticos de vocación existen, y son excelentes personas, que trabajan día y noche por el bien de la comunidad, que se preocupan por ser equitativos y sufren por no poder complacer a todos los sectores.

Pena que luego vengan los listos o los nuevos de turno, o muchas veces las 2 virtudes juntas, dispuestos a ganar el concurso de La Voz en plan literal, «manque cueste» la gloria de su familia, con poses de pop star, listo para estar en toda foto, y con poco tiempo para dar el callo en el despacho, que suelen pisar eso sí para otra foto o para jugar a la reuniones.

Igual que la especulación inmobiliaria terminó atropellando a los ilusos que jugaron al Monopoly, igual que los hijos financieros de los fondos europeos se olvidaron del control del retorno de la inversión y los planes de contigencias, ahora la clase política se da de bruces con la era de la información, en la que todo se acaba descubriendo casi a golpe de click, aunque el tema de las fuentes se merezca un capítulo aparte.

Una nueva era por fin ha comenzado. La sociedad española le ha echado el pulso al sistema, y de momento le ha noqueado en el primer round. La cosa promete, pero paso a paso señores, a ver si entre todos somos capaces de enmendarnos y alinearnos mente-corazón y manos. Pasen y vean.